sábado, 31 de octubre de 2015

LA VERDAD OCULTA DETRÁS DE LA CELEBRACIÓN DEL HALLOWEEN

“Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel. Este extracto de la Carta a los Hebreos 12-22, 24, se utiliza en la celebración de la Fiesta de Todos los Santos que comienza en la noche del 31 de octubre y muy claramente el apóstol Pablo nos enseña que los santos están con nosotros. Así trataremos de explicar el origen del HALLOWEEN y algunos conceptos erróneos sobre este tema.

SAMHAIN significa "Fin del Verano" y se celebra el 31 de octubre (hemisferio norte) y 1 de mayo (hemisferio sur) es una de las dos noches de "espíritus" en todo el año, siendo la otra BELTANE. Es una intervención mágica donde las leyes mundanas del tiempo y el espacio están temporalmente suspendidas y la barreraentre los mundos desaparece. Originalmente la "Fiesta de los Muertos" era celebrada en países célticos, dejando comida ofrecidas en los altares o en la entrada de las puertas para "los curiosos muertos". Hoy en día muchos seguidores del culto de la WICCA todavía conllevan esa tradición. Simples velas eran encendidas y dejadas en las ventanas para ayudar a guiar a los espíritus de antecesores y de los amados al hogar. Se ponían más sillas en las mesas y alrededor de las chimeneas para los invitados invisibles. Se ponían manzanas en las aceras y en los caminos para los espíritus perdidos o que no tenían descendientes. En SAMHAIN se abre el portal hacia el mundo de los muertos y es el momento perfecto para trabajar la adivinación y las invocaciones de los muertos.

Todas las fiestas celtas se celebraban en la víspera del día correspondiente, ya que ellos calculaban los días desde la puesta del sol a la salida en la tradición lunar. Teniendo esto en mente, el calendario ritual empezaba cuando el Sol se estaba poniendo en el sistema eclíptico, un sistema utilizado por todos los antiguos sacerdotes astrónomos, incluyendo a los druidas, para determinar las estaciones mediante el movimiento solar. La víspera de SAMHAIN era una de las grandes noches espirituales del pueblo celta, siendo la otra la víspera de BELTANE, en mayo. Esta era la época en que se disolvían los límites entre el mundo natural y el sobrenatural. Consecuentemente era una noche propicia para la adivinación y la profecía.

SAMHAIN era una fiesta de los muertos, de los muertos pasados, del año pasado y el final de un ciclo completo de la rueda celta de la vida. También era una época de purificación en la que se quemaban las efigies que simbolizaban los terrores del pasado y todo aquello que hubiera atribulado a una mente temerosa. La hoguera de SAMHAIN quemaba ritualmente las brasas del año viejo a través de la purificación. Y entonces la gente podía enfrentarse a los rigores de los oscuros meses invernales que estaban por venir. Entonces se esparcían cenizas sobre la tierra, durante el siguiente rito de purificación. En la mitología celta, los SIDHE, o pueblos feéricos, también celebraban SAMHAIN; en realidad parecía que ellos fueron los que patrocinaban la Fiesta de los Muertos. En la víspera de noviembre las hadas podían tomar maridos mortales y se abrían todas las grutas de estos seres para que cualquier mortal que fuera lo suficientemente valiente pudiera echar un vistazo en aquellos dominios, para admirar sus palacios llenos de tesoros. Pero eran pocos los celtas que se aventuraban voluntariamente en aquel reino encantado, sentían por las hadas un gran respeto, teñido de terror.

En Bretaña, en la víspera de noviembre, o LA TOUSSAINT, la costumbre de dejar un sitio en la mesa para los muertos era algo más que un signo de respeto. Los celtas bretones no hacían distinción entre los vivos y los muertos; se creía que ambos habitaban ese mundo, siendo unos visibles y otros invisibles. En la Irlanda celta, la OIDHCHE SHAMHNA, o víspera de noviembre, anunciaba el inicio de la gran festividad con juegos y carreras en honor de TLACHTGA, una antigua diosa madre. Esta antiquísima deidad dio pie, más tarde a la CAILLEACH (anciana velada) y a la MORRIGANA. Así pues, la CAILLEACH venía a presidir esta fiesta y celebraba el acontecimiento acoplándose simbólicamente con el DAGDA, otra antigua divinidad y dios del DRAIDECTH, fundador del druidismo. Los dos representaban las primigenias fuerzas antiguas, responsables de la muerte y el renacimiento.

Los celtas mantuvieron tercamente sus antiguos festivales incorporándolos en las celebraciones cristianas. De este modo, el último día de octubre se convirtió en la víspera de ALL HALLOWS, o NOCHE DE TODOS LOS SANTOS, más conocida popularmente como HALLOWEEN. En años posteriores el espíritu de SAMHAINreapareció nuevamente en Inglaterra como la noche de GUY FAWKES, observándose en ella muchas de las viejas tradiciones; en la actualidad se celebra en todo el país el 5 de noviembre, con grandes hogueras y fuegos de artificio.

El HALLOWEEN que conocemos hoy, comenzó hace más de 3.000 años en Irlanda como un festival de cosecha de los celtas. Para este pueblo, el cambio de estaciones adquiría una importancia mágica. Para ellos, esta era la noche más importante de oración, ya que era el último día de la cosecha y el comienzo del invierno. Los celtas creían que en esa noche la ventana que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecía. En la noche del 31 de octubre las almas de los muertos regresaban a visitar hogares terrenales. Para mantener a estos espíritus contentos y alejar los malos espíritus de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus hogares, una tradición que eventualmente se convirtió en lo que hoy se denomina: TRICK OR TREAT, donde los niños van de casa en casa pidiendo caramelos. El miedo y el terror a la noche de HALLOWEENvienen de esta creencia de que los muertos regresan en esta noche a visitarnos.

Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "TODOS LOS MÁRTIRES". Tres siglos más tarde, el Papa Bonifacio IV (+615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "TODOS LOS SANTOS". La fiesta en honor de Todos los Santos se celebraba inicialmente el 13 de mayo; fue el Papa Gregorio III (+741) quien la cambió al 1° de noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma.

Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la fiesta de "TODOS LOS SANTOS" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para preparar la fiesta (31 de octubre). Este vigilia o tarde del día anterior a la fiesta de todos los Santos, dentro de la cultura inglesa se llamó "ALL HALLOW'S EVEN" (VIGILIA DE TODOS LOS SANTOS). Con el tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "ALL-HALLOWED EV" y posteriormente a "ALL HALLOW EEN" para terminar con la palabra que hoy conocemos: "HALLOWEEN". Por otra parte, ya desde el año 998, San Odilón, abad del monasterio de Cluny (en el sur de Francia) había añadido la celebración del 2 de noviembre, como una fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada fiesta de los "Fieles Difuntos", la cual se difundió en Francia y, posteriormente, al resto. Pero el HALLOWEEN tiene de cristiano solamente un nombre deformado, pues la esencia de la fiesta de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos es totalmente distinta a las costumbres anglosajonas.

Europa sufrió durante un largo período de tiempo la plaga bubónica o "PESTE BUBÓNICA" (también conocida como la "MUERTE NEGRA") la cual aniquiló a casi la mitad de la población. Esto creó un gran temor a la muerte y una enorme preocupación por ésta. Se multiplicaron las misas en la fiesta de los Fieles Difuntos y nacieron muchas representaciones satíricas que le recordaban a la gente su propia mortalidad. Estas representaciones eran conocidas como la “DANZA DE LA MUERTE”. Dado el espíritu burlesco de los franceses, en la víspera de la fiesta de los Fieles Difuntos, se adornaban los muros de los cementerios con imágenes en las que se representaba al diablo guiando una cadena de gente: Papas, reyes, damas, caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc., y los conducía hacia la tumba. Estas representaciones eran hechas también a base de cuadros plásticos, con gente disfrazada de personalidades famosas y en distintas etapas de la vida, incluida la muerte a la que todos debían de llegar. De estas representaciones con disfraces, se fue estableciendo la costumbre de disfrazarse durante estas fechas.

La tradición del "OBSEQUIO O TRUCO" (Trick or Treat) tiene su origen en la persecución que hicieron los protestantes en Inglaterra (1500-1700) contra los católicos. En este período, los católicos no tenían derechos legales. No podían ejercer ningún puesto público y eran acosados con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados. Un incidente producto de esta persecución y de la defensa delcatolicismo fue el intento de asesinar al rey protestante Jaime I utilizando pólvora de cañón. Era un levantamiento católico contra los opresores. Sin embargo el complot fue descubierto cuando el que cuidaba la pólvora fue capturado y, tras hacerle confesar, terminó en la horca. Esto muy pronto se convirtió en una gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Muchas bandas de protestantes, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha (los primeros días de noviembre) visitando a los católicos de la localidad y exigiéndoles cerveza y comida para su celebración amenazándolos. Con el tiempo, llegó a las colonias de Norteamérica esta tradición que se fue uniendo al HALLOWEEN.

Podemos entonces darnos cuenta de que el HALLOWEEN también conforma una combinación de tradiciones, particularmente negativas, que los inmigrantes llevaron a los Estados Unidos; tradiciones que fueron atenuándose poco a poco en Europa pero que se preservaron por la cultura anglosajona establecida en América. Muchos grupos "neo paganos", satanistas y con una alta relación con el ocultismo, han tomado el 31 de octubre como la fecha más importante de su calendario.

ANTON SZANDOR LAVEY, conocido principalmente por ser el fundador de la Iglesia de Satán, fue un icono dentro de la cultura popular y se autoproclamó también el Papa Oscuro o Papa Negro. Escribió varios libros, entre ellos La Biblia Satánica, decía que el día más importante para los seguidores del maligno es el de HALLOWEEN. LaVey afirmaba que en esta noche los poderes satánicos y de los brujos, brujas y hechiceros están a su nivel de potencia más alto, y que si han tenido dificultad con un hechizo o maldición, normalmente puede tener éxito el 31 de octubre, porque Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche. Es un hecho registrado y documentado que en la noche del 31 de octubre en Irlanda, Estados Unidos y muchos países de Hispanoamérica se realizan misas negras, cultos espiritistas y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo.

Ante un análisis superficial, es evidente la connotación negativa de las imágenes con que se "adornan" tarjetas, afiches, pancartas así como disfraces y toda la parafernalia que rodea al HALLOWEEN. Salta a simple vista que el mensaje de amor, caridad, paz y esperanza que nos trajo Jesucristo se haya totalmente divorciado de estas imágenes sangrientas, que retratan a brujas, hechiceras, muertos andantes, vampiros y demás engendros que nada tienen de constructivo. Es, por sí misma, una "celebración" de la maldad. Hollywood ha contribuido también al HALLOWEEN con una serie de películas en las cuales la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de angustia y ansiedad. Estas películas no son vistas únicamente por adultos, pues pueden ser vistas incluso en la televisión comercial, creando en los niños miedo y una idea errónea de la realidad.

El HALLOWEEN es, por supuesto, un gran negocio. Máscaras, disfraces, caramelos, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que algunos empresarios fomenten el "consumo del terror". La influencia de la cultura estadounidense no solamente se queda en la ropa, la música o la comida. Siempre existirá alguien que se sienta socialmente más aceptado por adoptar las costumbres de un país considerado como "superior". Incluso sería un grave desprestigio social el no asistir a la fiesta de HALLOWEEN con el disfraz comprado en el exterior para algunas personas.

Por eso es el momento de considerar seriamente si preferimos el prestigio social de participar en un acontecimiento esencialmente negativo y que no tiene nada que ver con nuestra cultura y tradición, o si es mejor destacarnos por nuestras virtudes y valores cristianos, siendo como afirma Jesús en el evangelio de Mateo 5-13: "Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres".

martes, 27 de octubre de 2015

ESTADO DE LOS DEMONIOS - PRIMERA PARTE

¿En qué piensa un demonio?
Todo ángel caído conserva la inteligencia de su naturaleza angélica. Y con ella sigue conociendo. Conoce e indaga con su mente el mundo material y el espiritual, el mundo real y el conceptual. Como ser espiritual, eminentemente intelectual, no hay duda de que esta profundamente interesado por las cuestiones conceptuales. El sabe muy bien que la Filosofía es la más elevada de las ciencias. Incluso sabe que la Teología está por encima de la Filosofía; pero odia a Dios. En el conocer encuentra placer, pero también sufrimiento. Sufre cada vez que ese conocimiento le lleva a considerar a Dios. Y el demonio percibe continuamente el orden y la gloria del Creador en todas las cosas. Hasta en las cosas aparentemente más neutras, él encuentra el reflejo y el recuerdo de los atributos divinos.

Pero el demonio no está siempre en cada instante sufriendo. Muchas veces simplemente piensa. Sólo sufre en ciertos momentos, cuando se acuerda de Dios, cuando se vuelve a hacer consciente de su miserable estado, de su separación de Dios, cuando le remuerde la conciencia. Unas veces sufre más, otras menos, su sufrimiento no es uniforme. Aunque estas variaciones se dan según la intensidad que marca la deformidad moral propia de cada demonio. Sería bastante horrible pensar en los demonios como seres permanentemente en sufrimiento, cada instante, cada momento. La separación de Dios produce sufrimiento por toda la eternidad, pero es el sufrimiento del alejamiento, no es el sufrimiento de una máquina de tormento en acción constante. El demonio ni está tentando siempre, ni está retorcido de dolores espirituales siempre.

¿Cuál es el lenguaje de los demonios?
El lenguaje de los demonios es exactamente el mismo que el de los ángeles. Los ángeles no necesitan ninguna lengua, ningún idioma para comunicarse entre ellos, pues se comunican entre sí con especies inteligibles. Las especies inteligibles son los pensamientos que se transmiten entre ellos. Nosotros nos transmitimos palabras, ellos se transmiten directamente pensamiento en estado puro, sin necesidad de mediaciones sensibles o de signos. Las especies inteligibles pueden ser comunicación de razonamientos, de imágenes, de sentimientos, etc. La transmisión de estas especies inteligibles es telepática. Se produce a voluntad. Y puede dar lugar a diálogos como los que tenemos los hombres. Las inteligencias humanas nos comunicamos nuestros razonamientos a través de palabras que son signos. Los espíritus angélicos pueden comunicar entre sí pensamiento en estado puro.

¿Dónde están los demonios?
Tanto las almas de los condenados como los demonios no pueden ubicarse en las coordenadas del espacio. Tampoco se puede decir que están en otra dimensión. ¿Qué significa estar o no estar en una dimensión para un espíritu? Simplemente no están en ningún lugar. Existen, pero no están ni aquí, ni allí. Se dice que un demonio está en un sitio cuando actúa en un sitio. Si un demonio está tentando a alguien aquí, se dice que está aquí. Si un demonio posee un cuerpo allí, se dice que está allí. Si un demonio mueve una silla en un fenómeno poltergeist, se dice que está en ese sitio concreto. Pero en realidad no está allí, simplemente está actuando allí.

El infierno, el cielo y el purgatorio son un estado. Después de la resurrección los cuerpos de los condenados sí que estarán en un sitio concreto, y por eso el infierno será un lugar. Los cuerpos de los bienaventurados también ocuparán lugar. Por eso en la Biblia se dice: “…y vi un cielo nuevo y una tierra nueva”, Ap. 21, 1. De ahí que los bienaventurados habitarán en la tierra restaurada de nuevo tras la destrucción que se narra en el Apocalipsis. Puesto que los bienaventurados habitarán corporalmente en esta tierra ¿dónde estarán los hombres condenados? Nada se puede afirmar con seguridad. Algunos piensan que su lugar estará en el centro de este mismo mundo.

¿Puede un demonio hacer algún acto bueno?
El demonio no está siempre haciendo el mal, muchas veces simplemente piensa. Y en ello no obra mal alguno, es un mero acto de su naturaleza. Sin embargo, el demonio no puede hacer actos morales sobrenaturales. Es decir, no puede hacer un acto de caridad, de arrepentimiento sobrenatural, de glorificación sincera de Dios, etc. Pues para realizarlos se necesita una gracia sobrenatural. Puede glorificar a Dios, pero a la fuerza, no porque quiera hacerlo. Puede arrepentirse de haberse alejado de Dios, pero sin pedir perdón, reprochándose tan solo el mal que le ha sobrevenido de esa acción, pero sin dolor de haber ofendido a Dios. Y así puede hacer otros muchos actos naturales con su inteligencia y su voluntad. Pero el demonio nunca mostrará la más mínima compasión, ni el más pequeño acto de amor hacia nadie. Su corazón sólo odia, es insensible al sufrimiento de los demás.

Extracto del libro
“Tratado de Demonología y Manual de Exorcistas”
Del P. José Antonio Fortea

NUESTRA SEÑORA DE SCHOENSTATT


María es venerada en Schoenstatt bajo esa advocación y el nombre “Madre tres veces Admirable” (en latín Mater ter Admirabilis, y abreviado MTA), proviene de Ingolstadt, al sur de Alemania. En el siglo XVI, época de la reforma protestante, los miembros de la Congregación Mariana de Ingolstadt habían actuado activamente y con gran fecundidad en la defensa y propagación de la fe católica.

En esa Congregación veneraban a María como “Mater ter Admirabilis”. En la época de la fundación de Schoenstatt, los jóvenes que habían sellado la Alianza de Amor, querían ser para su tiempo lo que aquellos congregantes marianos de Ingolstadt habían sido para el suyo, por eso quisieron tomar el nombre de su advocación y venerar a María como “Madre tres veces Admirable de Schoenstatt”.

En un sentido más amplio, podemos afirmar que la expresión “tres veces Admirable” significa: muy admirable o admirable por múltiples motivos. Por ejemplo, como Madre de Dios, Madre del Redentor y Madre de los redimidos. O como Madre de la fe, de la esperanza y de la caridad, etc.

Más tarde, en 1939, se añadió al nombre oficial de la Virgen de Schoenstatt la palabra: "Reina". Schoenstatt era perseguido por la dictadura nazi. El Padre Kentenich comparó esta lucha, en su momento, al enfrentamiento del pequeño David con el gigante Goliat. Surgió entonces en las filas de Schoenstatt una corriente de coronación: reconocer que María, en la Alianza de Amor, no sólo es Madre, sino que también tiene poder de Reina y, como tal, puede contar –más allá de nuestro desvalimiento humano– con nuestra fidelidad de aliados e instrumentos suyos, también en las circunstancias más difíciles.

El título de "Victoriosa" surgió hacia el final de la vida del Padre José Kentenich, en 1966. Después de 14 años de haber sido separado de su Obra por la Iglesia, el Papa Pablo VI declaró su rehabilitación al final del Concilio Vaticano II, y así el Padre Kentenich pudo regresar a Schoenstatt. En medio de todas las oscuridades que debieron atravesar el Padre Kentenich y su Obra en los años anteriores, siempre lo movió una total confianza en la victoria final de la Santísima Virgen. Por eso, en reconocimiento al poder vencedor de María en la historia de la Obra de Schoenstatt, quiso que, en adelante, al título de Madre y Reina de Schoenstatt se añadiese el de "Victoriosa".

María, como nuestra Reina, a quien nos entregamos como aliados e instrumentos, se manifiesta en nuestra vida como la gran victoriosa que vence todos los poderes del mal y nos intercede las gracias que necesitamos para llegar a la plenitud de hijos de Dios. De allí surge la advocación completa: Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt.

EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

Es una tradición católica instituida en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos del mundo moderno, según el papa Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles. En España y en otros muchos lugares del mundo se celebra la tradición de honrar y traer a nuestra memoria a las personas que han muerto. En muchos países el invierno está asociado a la estación más lúgubre y fría. La "muerte" de la Naturaleza (antes del sobre calentamiento del planeta, se iniciaba cuarenta días después del equinoccio de otoño (22 de septiembre), precisamente con el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Se rinde culto a los muertos y en estos días (el día 2 es el día de las almas, día de los muertos) y se vinculan con la vuelta de sus almas durante estos días y a diversas manifestaciones de su presencia entre nosotros. La Iglesia primitiva acostumbraba a celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente, los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. 

En la persecución de Diocleciano, el número de mártires llegó a ser tan grande, que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, creyendo que cada mártir debía ser venerado, señaló un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquía en el Domingo antes de Pentecostés. También se menciona este día en común en un sermón de San Efrén el Sirio en 373. En un principio, sólo los mártires y San Juan Bautista eran honrados por un día especial. Otros santos se fueron asignando gradualmente, y se incrementó cuando el proceso regular de canonización fue establecido; aún, a principios de 411 había en el Calendario caldeo de los cristianos orientales una “Commemoratio Confessorum” para el viernes. En la Iglesia de Occidente, el papa Bonifacio IV, entre el 609 y 610, consagró el Panteón de Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires, dándole un aniversario. Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los santos y fijó el aniversario para el 1 de noviembre. Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

martes, 20 de octubre de 2015

NO SOMOS UNA IGLESIA PARA LOS PUROS, NUESTRA REGLA ES EL AMOR

Entrevista realizada por el periodista Andrea Tornielli del portal “Vatican Insider” con el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington: «Es el Sínodo más libre en el que he participado; la sospecha de manipulaciones es absurda. Los que manifiestan estas sospechas tienen la vista nublada»

«No somos una pequeña Iglesia solo para los puros, la regla de la comunidad cristiana es el amor». Lo afirma, a la vigilia del inicio de la última semana del Sínodo de los obispos sobre la familia, el cardenal estadounidense Donald Wuerl, arzobispo de Washington y miembro de la comisión de los diez padres sinodales encargados de redactar la relación final que será sometida al voto del próximo sábado 24 de octubre. Original de Pittsburgh, Pennsylvannia, Wuerl nació en 1940 y fue ordenado en 1966; veinte años más tarde fue nombrado obispo por Juan Pablo II. Después de pasar dos años en Seattle fue transferido a su ciudad nata y en 2006 Papa Ratzinger lo eligió como guía de la disecáis de Washington y lo creó cardenal en 2010.

¿Cómo describe su experiencia de padre sinodal con los nuevos procedimientos?
El primero Sínodo al que asistí fue el primer Sínodo, de 1967. Yo era entonces secretario de uno de los obispos que participaban. Después fui miembro, como obispo, de siete Sínodos, y, con base en mi experiencia, puedo decir que este Sínodo permite que los obispos tengan más tiempo para hablar entre ellos. Este cambio fue la respuesta del Papa a una petición de los obispos durante todos esos años: la de pasar menos tiempo escuchando las intervenciones en la asamblea, y de tener más tiempo para la discusión libre en los grupos lingüísticos. Francisco hizo esto siguiendo las recomendaciones del Consejo del Sínodo.

¿Por qué eran necesarios estos cambios?
Ahora, la mayor parte del tiempo no se pasa simplemente escuchando, sino también discutiendo entre nosotros. Y luego hay otra cosa que representa un paso más: la idea de haber tenido dos Sínodos sobre el mismo argumento, a un año de distancia el uno del otro, permitió continuar el trabajo, involucrando y haciendo que toda la Iglesia participe. Así, como base de esta asamblea tuvimos el «Instrumentum laboris», que representa toda la discusión interna de la Iglesia. Y en los «circuli minores», los grupos lingüísticos, se preparan relaciones comunes. Me gustaría subrayar que los moderadores y los relatores de cada grupo son elegidos por nosotros. En nuestro círculo lingüístico, el relator, después de haber preparado un resumen, lo hizo circular para que lo revisemos otra vez. Me parece democrático. Después, los relatores de los trece «circuli minores» deben buscar entre sí un consenso sobre los elementos comunes que han surgido en los diferentes grupos. Y luego está la comisión de diez personas para la relación final. No es posible que la idea de una sola persona pueda manipular a todos los demás.

¿Qué le parece la carta, firmada también por tres cardenales que son estrechos colaboradores del Papa en la Curia romana, en la que se ponía en duda la honestidad y la transparencia del proceso sinodal tal y como lo estableció el mismo Pontífice?
Responderé con una frase que me dijo una persona del gobierno de mi país. Me dijo: «Si esto sucediera en la administración de los Estados Unidos, con un ministro que se opusiera al Presidente y dijera que el Presidente está manipulando el País, no creo que obtendría la misma respuesta gentil». No vi esa carta, leí la versión que fue publicada. Yo solo sé que la acusación de manipulación es absurda: con el proceso que he descrito, ¿cómo es posible manipular a 270 participantes, que eligen relatores y moderadores, y que además votan? Los que lo afirman esto tienen una vista bastante nublada. Es como los que sufren de ictericia y ven todo amarillo. Le cuento una historia: cuando trabajaba aquí en Roma, hace muchos años, en un rincón de la Vía de la Conciliazione, había una heladería y el dueño, que se llamaba Cesare, era muy anti-clerical. Cada vez que pasaba le decía: «Buenos días», y él nunca me respondía. Una vez me detuve y le di los buenos días. Me preguntó que por qué lo saludaba siempre. Le respondí: «Cesare, si no lo hubiera hecho, tú le habrías dicho a tu esposa: ‘Mira a ese sacerdote que pasa por aquí todos los días y nunca saluda’». Como en el caso del que estamos hablando: parece que no hay nada que pueda cambiar nuestras convicciones.

Más allá de las diferencias sobre posibles soluciones a los diferentes problemas, parece surgir en diferentes intervenciones un enfoque pastoral que no se limita a la enunciación de la doctrina. ¿Es así?
Siempre hemos dicho: presenta la enseñanza de la Iglesia con claridad, y luego, como pastor de almas, trabaja con la persona en la situación en la que se encuentra esa misma persona. Hay que estar cerca de las personas y comprender lo que la persona logra escuchar. Si uno no entiende, te ofreces para ayudarlo a entender. Los padres tratan de hablar de forma sencilla y clara a sus hijos, pero, si alguno no entiende, no le dicen que ya no forma parte de la familia. No puedes comenzar diciendo que ya no es parte de la familia. El corazón de la discusión en el Sínodo es esto: verdad y amor son dimensiones de la misma realidad divina. La Palabra, la Verdad se hizo carne. No podemos decirle a alguien: ¡fuera! Hay que ir a su encuentro, escucharlo para saber cómo decir lo que quieres decirle para poder hacerte escuchar. Y de esta manera poder acercarlo a Jesús. Esto es lo que hace un pastor. Es el mensaje del Evangelio de hoy: Jesús vino para servir y dio su vida por nosotros que no somos perfectos. Muchas personas responden positivamente a Papa Francisco y demuestran mucho afecto por él, aunque estén alejadas de la Iglesia católica, porque perciben la misma actitud de Jesús. Este es el objetivo de nuestro servicio. Creo que comprenderemos cada vez más que Papa Francisco es un don de Dios para el tiempo en el que estamos viviendo. Los fieles ven en el Papa una invitación para acercarse a Dios. Cuando era rector del seminario, explicaba que nosotros podíamos dar cualquier indicación a los seminaristas solamente después de haberles explicado y hecho comprender que nosotros los cuidábamos, que queríamos su bien. EL amor, no la ley, es la arquitectura de la comunidad cristiana. Jesús ofreció testimonio de esto sobre la cruz. No somos una Iglesia pequeña para los puros.

En relación con la cuestión más controvertida relacionada con posibles aperturas, bajo determinadas condiciones, sobre la concesión de los sacramentos a los divorciados que viven una segunda unión, ¿cómo cree que podría concluir el Sínodo?
No sé cuál será el resultado. Pero ya hemos obtenido un resultado, un verdadero paso positivo: está claro que Papa Francisco quiere una Iglesia en la que las preocupaciones de todos sean escuchadas. No sé qué sucederá al final de esta semana. Me parece que el resultado del Sínodo es decir a todo el mundo que en la Iglesia católica se puede discutir y que el principio del amor de Dios es la norma. Debemos comprender cómo acercar a las personas a Dios.

A 34 años de la «Familiaris consortio» ha cambiado mucho en la sociedad y en la forma de vivir la familia…
Pasamos todo el tiempo en el Sínodo de 2012 para comprender cómo había cambiado el mundo: secularismo, relativismo, materialismo, individualismo. Hablamos sobre los tsunami de la secularización que ha cambiado completamente el rostro de la cultura occidental. El Papa nos invita a interrogarnos. Aunque haya un pequeño grupo que diga: «no podemos ni siquiera hablar de esto».

Usted acaba de recibir al Papa en Washington. ¿Qué le sorprendió de sus mensajes?
Francisco llamó a los americanos a sus propios valores, no fue a decirnos: «Tienen que hacer esto o aquello». Nos dijo: «Ustedes son una nación que dice que estos son valores que hay que seguir». Esto sorprendió a todos. No fue para señalar con el dedo, no condenó, sino que fue a recordarnos lo que nosotros decimos que somos como americanos. Fue bello que directamente desde Capitol Hill, después del discurso al Congreso, es decir el lugar del poder de nuestro país, haya ido a ver a los sin techo y a las personas que los ayudan, a solo seis calles de distancia. Francisco nos recordó lo que deberíamos ser.

Después de la realidad del viaje, una semana después volvió justamente esa polarización que Francisco pedía superar, con las polémicas mediáticas después de dos saludos que se llevaron a cabo en la nunciatura de Washington.
Francisco habló, la gente respondió. Después llegaron esas polémicas, que reflejaban otra mentalidad, el intento de dividirnos los unos de los otros, de condenarnos recíprocamente. Se vio el contraste entre el mensaje del Papa y el mensaje polarizado.

Fuente:

martes, 13 de octubre de 2015

LOS LIBROS SECRETOS (EL ENCHIRIDION)

La palabra «GRIMORIO» del francés grimoire, esto se debe en parte a que, en la Edad Media, las «gramáticas» latinas (libros sobre dicción y sintaxis del latín) eran fundamentales para la educación escolar y universitaria, mientras que la mayoría iletrada sospechaba que los libros no eclesiásticos eran mágicos. De esta forma, «gramática» también denotaba, tanto para letrados como para iletrados, un libro de enseñanza básica. No debe ser confundido con el breviario, libro de oraciones.

Otra versión sobre el origen de la palabra, mucho más aceptada actualmente por los propios practicantes de magia, sostiene que la palabra «GRIMORIO» proviene del italiano rimario que significa "composición de versos". Con el paso del tiempo la palabra habría cambiado a grimario y posteriormente a la actual «GRIMORIO». Los magos medievales italianos sabían que la composición en versos favorecía a que las operaciones mágicas fueran más poderosas. Por esta razón, las llamaban "incantesimo" (encantación) porque para su desarrollo empleaban la poesía y el canto.

Seguramente el «GRIMORIO» más influyente en todas las obras teúrgicas posteriores es el de LOS MISTERIOS EGIPCIOS DE JÁMBLICO DE CALCIS. Escrito hacia finales del siglo III d. C. cuando todavía no se les daba ese nombre a tal género de libros. También se les conoció, ya en la Edad Media, como LIBROS NEGROS.

Otros «GRIMORIOS» históricos de interés incluyen:

La Gallina Negra, 740 d.C.
El Grimorio de San Cipriano o Ciprianillo, 1001 d.C.
El Libro del Papa Honorio III. Según Eliphas Levi el verdadero autor habría sido el antipapa Honorio II en el año 1065.
El Heptamerón, Pietro d'Abano, 1290
El Libro de la Magia Sagrada de Abra-Melin el Mago, 1458
El Grimorio Secreto de Turiel, 1518.
El Gran Grimorio, Escrito por el italiano Antonio Venitiana del Rabina en Venecia en 1522. En 1612, en Italia, se realiza su primera edición.
Galdrabók, grimorio islandés, compendio del siglo XVI
El Lemegeton o La Llave Menor de Salomón, 1600
La Clave Mayor de Salomón, 1641

Desde el siglo XVIII ha existido un pequeño sector económico dedicado a la venta de «GRIMORIOS» falsos o mal traducidos (la mayoría de los textos originales están en francés o latín, y son muy raros). No obstante, existen traducciones fieles de la mayoría de los libros indicados. A finales del siglo XIX algunos de estos textos fueron reivindicados por organizaciones mágicas para-masónicas como la Orden Hermética del Amanecer DoradoLa Ordo Templi Orientis (Orden del Templo del Este, u Orden de los Templarios Orientales), organización internacional de carácter fraternal y religioso, fundada al comienzo del siglo XX. El escritor y ocultista inglés Aleister Crowley fue el miembro más prominente de esta Orden, que impulso, basándose en ellos diversos movimientos modernos como la Wicca, el neo-satanismo, y la magia del Caos.

El “ENCHIRIDIÓN”, es el nombre de una obra que escribió el Papa León III. Se trata de un ritual oculto que encierra oraciones contra encantamientos, maleficios, sortilegios, brujerías, ilusiones y todo cuanto pueda causar daño tanto a hombres como a animales domésticos. León III cedió el libro a Carlomagno, como el regalo más caro y más preciado del momento; cita prohibiendo en nombre de Dios, atormentar a las almas santas que viven a la sombra de la Iglesia Católica y además, recopila Salmos bíblicos. Se cuenta, se rumorea, que la entrega de este libro a Carlomagno se le otorgó con la idea de iluminar el reinado de éste y también, de convencer de que la magia no fuera considerada como una ciencia oculta, sino que por el contrario, una ciencia indiscutible con la que se pudiera alejar a las herejías tanto de la ciencia como de la política.

Otro libro secreto fue El Libro del Papa Honorio III, considerado el más “diabólico” entre todos los Libros Negros, probablemente porque, a diferencia de otros «GRIMORIOS» más limitados a la magia cabalística (judía) en esta obra se muestran importantes influencias cristianas, que a juicio de las autoridades eclesiásticas, agravan aún más el carácter blasfemo de la obra. Publicado por primera vez en latín, en Roma, en los años 1629, es conocido especialmente a partir de una traducción francesa de 1670, y atribuido al papa Honorio III el Grande, sucesor de Inocencio III, que reinó entre el 1216 y el 1227.

Según la cita evangélica, Jesús dijo al primer Papa: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y la puertas del infierno no prevalecerán contra ella y te daré las llaves del Reino de los Cielos y cualquier cosa que atares en la tierra será atada en el Cielo” (Mateo 16, 18). En esta cita, en la que se sustenta en buena medida la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica, se pretende justificar el supuesto poder del Papa para dominar a los demonios, y para decidir en la tierra cuestiones que afectan también al mas allá.

¿Cuántos milagros hizo Jesús? - Primera Parte

Una gran parte de su vida y de su tiempo, Jesús la dedicó a hacer milagros. Los Evangelios consagran un amplio espacio a ellos. En Marcos, por ejemplo, de los 489 versículos que cuentan su vida pública, casi la mitad son narraciones de milagros. Pero si quisiéramos enumerarlos a todos, nos resultaría muy difícil. En una primera lectura, podemos descubrir que en Marcos hay 18 milagros, en Mateo 20 y en Lucas 20. Pero ésta es sólo una observación aparente, porque si leemos con más cuidado descubrimos que en varios lugares del Evangelio hay pequeños resúmenes de su actividad milagrosa, que dicen por ejemplo: “Le trajeron todos los enfermos y endemoniados (de Cafarnaúm)... y Jesús sanó a muchos enfermos y expulsó a muchos demonios” (Mc 1,32-34). Y no sólo curaba en Cafarnaúm, sino que “recorría toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios” (Mc 1,39). Hasta venían enfermos del extranjero, porque “su fama llegó a toda Siria, y le traían todos los pacientes aquejados de enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó” (Mt 4,24).

Sin embargo, el Evangelio de Juan no parece pensar lo mismo. En él, la actividad milagrosa de Jesús aparece muy reducida. Juan narra únicamente 7 milagros de Jesús. Debido a que este Evangelio es altamente simbólico, no parece ser casualidad que el autor emplee esa cifra, puesto que en la Biblia el número 7 significa “perfección”, “excelencia”. Pero el autor del Evangelio no sólo narra 7 milagros sino que quiere que nos demos cuenta de ello. Por eso al final del primero dice: “Éste es el primero de sus signos (o milagros), y lo hizo Jesús en Caná de Galilea (2,11). Después del segundo dice: “Éste fue el segundo signo (o milagro) que realizó Jesús” (4,54). O sea, es como si nos invitara a ir enumerándolos a medida que los va narrando, para que descubramos que son 7.

Estos 7 milagros, seleccionados cuidadosamente por Juan, son: 1) Las bodas de Caná (2,1-11), 2) La curación del hijo de un funcionario real (4,43-54), 3) La curación del enfermo de la piscina de Bezatá (5,1-18), 4) La multiplicación de los panes (6,1-15), 5) La caminata sobre las aguas (6,16-21), 6) La curación del ciego de nacimiento (9,1-7), y 7) La resurrección de Lázaro (11,1-44). Es cierto que existe un octavo milagro: la “segunda pesca milagrosa” (21,1-6). Pero hoy los exégetas sostienen que el capítulo 21 no pertenece al autor del Evangelio de Juan, sino que se trata de un apéndice añadido posteriormente por otra mano. Por eso los biblistas no lo cuentan entre los milagros del autor original, que deben seguir considerándose 7. No es que Juan creyera realmente que Jesús había hecho sólo 7 milagros. Al final de su Evangelio él mismo aclara: “Jesús realizó muchos otros signos, que no están escritos en este libro” (20,30). Sin embargo, quiso relatar únicamente 7. Y ni siquiera quiso incluir esos pequeños resúmenes de curaciones que traían los otros tres Evangelios, para no salirse del marco de ese número.

¿Por qué entonces, si Juan sabía que Jesús había hecho muchos milagros, sólo cuenta 7? La respuesta, y la clave de todo, está en el diferente concepto de milagro que tiene Juan. En los otros tres Evangelios, llamados sinópticos, Jesús hace milagros por compasión a la gente. Por eso dicen que Jesús “sintiendo lástima” curó al leproso (Mc 1,41); “sintiendo pena” multiplicó los panes a la gente hambrienta (Mt 15,32); “movido por la compasión” curó a los enfermos (Mt 14,14); “mirando la fe” de sus amigos sanó al paralítico (Lc 5,20). Obrando de esta manera, Jesús revelaba que estaba cerca el Reino de Dios. Un Reino donde ya no habría afligidos, ni hambrientos, ni desfavorecidos, porque había surgido una nueva comunidad cristiana que tenía a Dios por Rey. Los milagros, por lo tanto, eran la señal del nuevo mundo que estaba surgiendo, de la nueva situación que Jesús inauguraba en favor de los más pobres, y en la que todos los creyentes hoy debemos embarcarnos y comprometernos.

Jesús hacía milagros para mostrar su gran poder, y aclarar así que nada ni nadie podrá oponerse a su proyecto de instaurar el Reino de Dios en la tierra. Por eso, estos tres Evangelios para decir “milagro” emplean el término griego dynamis, que significa “hecho de poder”, “acto poderoso”, porque lo que Jesús hacía, con sus milagros, era mostrar el gran poder que había aparecido con él, y que estaba cambiando al mundo. En cambio en el Cuarto Evangelio, Jesús no hace milagros por compasión. No es el sufrimiento y el dolor de la gente lo que lo mueven a realizar sus actos prodigiosos. No busca tampoco mostrar su poder, ni anunciar la llegada del Reino de Dios. ¿Entonces qué busca Jesús con sus milagros en el Evangelio de Juan? Busca predicarse a sí mismo, contar quién es Él. Cada milagro que hace es para revelar algún aspecto o faceta de su persona, de su intimidad. Los milagros son las piezas de un rompecabezas que los oyentes de Jesús tienen que reconstruir, y cuyo resultado es la figura completa de Jesús.

Este diferente significado explica algunas características propias que tienen los milagros en el Cuarto Evangelio. En primer lugar, el hecho de que sólo sean 7. Porque al tratarse de representaciones de la persona misma de Jesús, tenían que ser 7 para representarlo de manera perfecta. En segundo lugar, así se explica el que los milagros de Jesús en Juan siempre incluyan algún detalle extraordinario, algún “plus”, algún rasgo que muestre lo excepcional del hecho. Quizás esto responda a que, en el sermón de la última cena, Jesús había afirmado haber hecho “obras que ningún otro ha hecho” (Jn 15,24). Así, en las bodas de Caná, los litros de agua que Jesús convierte en vino son 600, una cantidad desorbitada para la fiesta de un pueblito.

En la curación del hijo del funcionario real, se subraya la gran distancia a la que Jesús lo cura; en los otros Evangelios Jesús también había curado a la distancia, como a la hijita de la cananea (Mc 7,24-30), o al criado del centurión (Mt 8,5-13); pero eran curaciones realizadas a metros de distancia; en cambio en Juan el milagro ocurre a 35 kilómetros de donde está Jesús. En la curación del paralítico de Bezatá, se resalta la gran cantidad de tiempo que el hombre llevaba enfermo: 38 años. En los sinópticos, la persona que cura Jesús con más años de enfermedad es una mujer encorvada, que llevaba 18 años enferma (Lc 13,10-13). En la multiplicación de los panes, Juan es el único que dice que Jesús pregunta a sus discípulos cómo dar de comer a la multitud, pero sólo para probarlos “porque él sabía lo que iba a hacer”, recalcando así que Jesús lo sabe todo, porque es de condición divina.

En el milagro en el que camina sobre las aguas, Juan añade el detalle de que, aunque la barca con los discípulos se hallaba azotada por el viento en medio del lago, apenas Jesús llegó hasta ellos sobre las aguas, la barca tocó tierra en el lugar exacto a donde se dirigían. En la curación del ciego, se agrega la particularidad de que era un ciego de nacimiento, único caso en todos los Evangelios. Finalmente, en la resurrección de Lázaro, el muerto llevaba cuatro días enterrado, mientras que en las resurrecciones que cuentan los otros evangelistas se trata de personas que hacía algunas horas que habían muerto. En tercer lugar, así se explica el hecho de que Juan nunca los llame “milagros”, como los hacen los otros Evangelios, sino “signos” (en griego, seméia). Porque mientras los otros Evangelios pretendían mostrar que Jesús realizaba “hechos poderosos” (o sea, milagros), capaces de erradicar el mal, la enfermedad y el sufrimiento del mundo, Juan quiere mostrar que Jesús realizaba hechos “reveladores”. Sus milagros no eran tanto para ayudar a la gente, como para mostrar su interior. No los hacía para salvar, sino para catequizar. No revelaban su poder, sino su persona. Por eso, a la hora de elegir un nombre, Juan prefirió llamarlos “signos”. Porque un signo es algo que no tiene valor por sí mismo sino por lo que representa, es una señal de algo que está más allá.

Ariel Álvarez Valdez
Biblista

Finalidad del rezar el Santo Rosario - Primera Parte

a) Es un ACTO DE AMOR: 
Una manera de decirle a María, tu Madre del cielo, que le amas, le respetas, le agradeces que sea tu madre. Piensa que cada vez que rezas el Rosario le entregas a la Virgen un ramo de rosas.

b) Es un ACTO DE REPARACIÓN:
Es decir, un modo de reparar las ofensas que tú y los otros hombres han hecho a Dios. Es como cuando ofendes a alguien que quieres mucho y después le envías una flor, un chocolate o un mensaje para hacerle sentir que te dolió ofenderle y que lo quieres mucho.

c) Es un MEDIO DE APOSTOLADO:
Esto significa que a través de la oración tú puedes pedir a la Virgen que interceda a Dios por muchas cosas: por la Iglesia, los sacerdotes, el Papa, los enfermos, los que sufren; por la conversión de los pecadores, la unidad familiar, las guerras. Por todo aquello que quisieras ayudar a que fuera mejor.

El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor. Durante el rezo del Rosario se trata de recordar a Cristo con María… comprender a Cristo desde María… configurarse a Cristo con María… rogar a Cristo con María… anunciar a Cristo con María… A la contemplación del rostro de Cristo sólo se llega escuchando, en el Espíritu, la voz del Padre, pues «nadie conoce bien al Hijo sino el Padre» (Mateo 11, 27).

Misterios Gozosos
(Lunes y sábados)

El primer ciclo, el de los “misterios gozosos”, se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación. Esto es evidente desde la anunciación, cuando el saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret se une a la invitación a la alegría mesiánica: «Alégrate, María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación, es más, en cierto modo, la historia misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas, el don divino con el que el Padre se acerca a María para hacerla Madre de su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad está como implicada en el “Fiat” con el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios.

El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia de Cristo en su seno hacen «saltar de alegría» a Juan (cf. Lucas 1, 44). Repleta de gozo es la escena de Belén, donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador del mundo, es cantado por los ángeles y anunciado a los pastores como «una gran alegría» (Lucas 2, 10). Pero ya los dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría, anticipan indicios del drama. En efecto, la presentación en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre (cf. Lucas 2, 34-35). Gozoso y dramático al mismo tiempo es también el episodio de Jesús de 12 años en el templo. Aparece con su sabiduría divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo sustancialmente el papel de quien “enseña”.

La revelación de su misterio de Hijo, dedicado enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangélica que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos lazos de afecto humano. José y María mismos, sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus palabras (Lucas 2, 50). De este modo, meditar los “misterios gozosos” significa en profundizar en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelio, “buena noticia”, que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo.