miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS PERSONAJES DEL ADVIENTO: ISAÍAS

ISAÍAS
-PERSONAJE DE LA ESPERA POR LA SALVACIÓN

Conviene reflexionar un poco sobre su personalidad. Los textos evangélicos no dicen nada de la personalidad del profeta Isaías, pero le citan. Incluso podemos decir que, a menudo, se le adivina presente en el pensamiento y hasta en las palabras de Cristo. Es el profeta por excelencia del tiempo de la espera; está asombrosamente cercano, es de los nuestros, de hoy. Lo está por su deseo de liberación, su deseo de lo absoluto de Dios; lo es en la lógica bravura de toda su vida que es lucha y combate; lo es hasta en su arte literario, en el que nuestro siglo vuelve a encontrar su gusto por la imagen desnuda pero fuerte hasta la crudeza. Es uno de esos violentos a los que les es prometido por Cristo el Reino.

Todo debe ceder ante este visionario, emocionado por el esplendor futuro del Reino de Dios que se inaugura con la venida de un Príncipe de paz y justicia. Encontramos en Isaías ese poder tranquilo e inquebrantable del que está poseído por el Espíritu que anuncia, sin otra alternativa y como pesándole lo que le dicta el Señor. El profeta apenas es conocido por otra cosa que sus obras, pero éstas son tan características que a través de ellas podemos adivinar y amar su persona. Sorprendente proximidad de esta gran figura del siglo VIII antes de Cristo, que sentimos en medio de nosotros, cotidianamente, dominándonos desde su altura espiritual.

Isaías vivió en una época de esplendor y prosperidad. Rara vez los reinos de Judá y Samaría habían conocido tal optimismo y su posición política les permite ambiciosos sueños. Su religiosidad atribuye a Dios su fortuna política y su religión espera de él nuevos éxitos. En medio de este frágil paraíso, Isaías va a erguirse valerosamente y a cumplir con su misión: mostrar a su pueblo la ruina que le espera por su negligencia. Perteneciente sin duda a la aristocracia de Jerusalén, alimentado por la literatura de sus predecesores, sobre todo Amós y Oseas, Isaías prevé como ellos, inspirado por su Dios, lo que será la historia de su país. Superando la situación presente en la que se entremezclan cobardías y compromisos, ve el castigo futuro que enderezará los caminos tortuosos.

Los comienzos de la obra de Isaías, que originarán la leyenda del buey y del asno del pesebre, marcan su pensamiento y su papel. Yahvé lo es todo para Israel, pero Israel, más estúpido que el buey que conoce a su dueño, ignora a su Dios (Is 1, 2-3). Pero Isaías no se aislará en el papel de predicador moralizante. Y así se convierte para siempre en el gran anunciador de la Parusía, de la venida de Yahvé. Así como Amós se había levantado contra la sed de dominación que avivaba la brillante situación de Judá y Samaría en el siglo VIII, Isaías predice los cataclismos que se desencadenarán en el día de Yahvé (Is 2, 1-17). Ese día será para Israel el día del juicio.

Para Isaías, como más tarde para San Pablo y San Juan, la venida del Señor lleva consigo el triunfo de la justicia. Por otra parte, los capítulos 7 al 11 nos van a describir al Príncipe que gobernará en la paz y la justicia (ls 7, 10-17). Es fundamental familiarizarse con el doble sentido de este texto. A aquel que no entre en la realidad ambivalente que comunica, le será totalmente imposible comprender la Escritura, incluso ciertos pasajes del Evangelio, y vivir plenamente la liturgia. En efecto, en el evangelio del primer domingo de Adviento sobre el fin del mundo y la Parusía, los dos significados del Adviento dejan constancia de ese fenómeno propiamente bíblico en el que una doble realidad se significa por un mismo y único acontecimiento. El reino de Judá va a pasar por la devastación y la ruina.

El nacimiento de Emmanuel, "Dios con nosotros", reconfortará a un reino dividido por el cisma de diez tribus. El anuncio de este nacimiento promete, pues, a los contemporáneos de Isaías y a los oyentes de su oráculo, la supervivencia del reino, a pesar del cisma y la devastación. Príncipe y profeta, ese niño salvará por sí mismo a su país. Pero, por otra parte, la presentación literaria del oráculo y el modo de insistir Isaías en el carácter liberador de este niño, cuyo nacimiento y juventud son dramáticos, hacen presentir que el profeta ve en este niño la salvación del mundo. Isaías subraya en sus ulteriores profecías los rasgos característicos del Mesías. Aquí se contenta con apuntarlos y se reserva para más tarde el tratarlos uno a uno y modelarlos. El profeta describe así a este rey justo: (Is. 11, 1-9).

Ezequías va a subir al trono y este poema se escribe para él. Pero, ¿cómo un hombre frágil puede reunir en sí tan eminentes cualidades? ¿No vislumbra Isaías al Mesías a través de Ezequías? La Iglesia lo entiende así y hace leer este pasaje, sobre la llegada del justo, en los maitines del segundo domingo de Adviento. En el capítulo segundo de su obra, hemos visto a Isaias anunciando una Parusía que a la vez será un juicio. En el capitulo 13, describe la caída de Babilonia tomada por Ciro. Y de nuevo, se nos invita a superar este acontecimiento histórico para ver la venida de Yahvé en su "día". La descripción de los cataclismos que se producirán la tomará Joel y la volveremos a encontrar en el Apocalipsis (Is 13, 9-ll).

Esta venida de Yahvé aplastará a aquel que haya querido igualarse a Dios. El Apocalipsis de Juan tomará parecidas imágenes para describir la derrota del diablo (cap. 14). En los maitines del 4.° domingo de Adviento, volvemos a encontrarle en el momento que describe el advenimiento de Yahvé: "La tierra abrasada se trocará en estanque, y el país árido en manantial de aguas" (35, 7). Se reconoce el tema de la maldición de la creación en el Génesis. Pero vuelve Yahvé que va a reconstruir el mundo. Al mismo tiempo, Isaías profetiza la acción curativa de Jesús que anuncia el Reino: "Los ciegos ven, los cojos andan", signo que Juan Bautista toma de este poema de Isaías (35, 5-6).

Podríamos sintetizar toda la obra del profeta reduciéndola a dos objetivos:

-El primero, llegar a la situación presente, histórica, y remediarla luchando.

-El segundo, describir un futuro mesiánico más lejano, una restauración del mundo.

Así vemos a Isaías como un enviado de su Dios al que ha visto cara a cara. El profeta no cesa de hablar de él en cada línea de su obra. Y, sin embargo, en sus descripciones se distingue por mostrar cómo Yahvé es el Santo y, por lo tanto, el impenetrable, el separado, Aquel que no se deja conocer. O, más bien, se le conoce por sus obras que, ante todo, es la justicia. Para restablecerla, Yahvé interviene continuamente en la marcha del mundo.

8 COSAS QUE NECESITAMOS SABER SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?
Hay una idea popular que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María pero no es a este hecho al que se refiere esta solemnidad, sino a la manera especial en la cual fue concebida María. Esta concepción no fue virginal (es decir, que ella tuvo un padre humano y una madre humana), pero fue especial y única de otra manera…

¿Qué es la Inmaculada Concepción?
La explicación está en el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica: “Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante". El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de gracia". En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios”

“A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “... la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano”

¿Significa esto que María nunca pecó?
Sí. Debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. El Nuevo Catecismo lo explica:

“Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa", la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo". Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida”

¿Significa que María no necesitaba que Jesús muriera por ella en la cruz?
No. Lo que hemos citado es que María fue concebida inmaculadamente como parte de su ser “llena de gracia” y así “redimida desde el momento de su concepción” por “una singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso y por virtud de los méritos de Jesucristo, salvador de la raza humana”. El Catecismo afirma:

“Esta "resplandeciente santidad del todo singular" de la que ella fue "enriquecida desde el primer instante de su concepción", le viene toda entera de Cristo: ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". El Padre la ha "bendecido [...] con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" más que a ninguna otra persona creada. Él la ha "elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor".

“De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto más excelente de la redención"; desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida”

¿Cómo es entonces ese paralelo entre María y Eva?
Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de ellos la humanidad estaba destinada a pecar. Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad fue redimida del pecado. Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.

¿Era necesario para Dios que María fuera inmaculada en su concepción para que pudiera ser Madre de Jesús?
No. La Iglesia sólo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era "apropiado", algo que hizo que hizo de María una "morada apropiada" (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que era necesario. Así, en preparación para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:

“…y por eso afirmaron (los Padres de la Iglesia) que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue altísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original”.

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EL ATAQUE DE PEARL HARBOR

El ataque del Imperio de Japón sobre la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 fue el detonante de la inclusión de la guerra de Estados Unidos. Japón estaba enfrascado en la segunda guerra sino-japonesa que le enfrentaba a China por las posesiones de Taiwán, Manchuria y Pescadores. Trató de conquistar más territorio Chino e inició en 1937 la invasión del norte y el este de este país. En este contexto Estados Unidos intervino en la contienda realizando un bloqueo de metal y petróleo sobre Japón. Para concluir con este bloqueo EEUU solicitó a Japón el abandono de tierras chinas, algo que se negaba a aceptar, comenzaban las crispaciones entre ambos países. En 1939 el Imperio de Japón había pactado una alianza con Alemania e Italia en el denominado Eje Berlín-Roma-Tokyo. El pacto de paz entre Alemania y la comunista URSS y un posterior pacto entre esta y Japón dio pie al Imperio a atacar de nuevo China y tratar de anexionarse algunos territorios de ultramar de EEUU, Reino Unido y Francia. El ataque de la base naval por parte del Imperio de Japón fue una acción preventiva planeada por el comandante Isoroku Yamamoto. Con el objetivo de evitar una futura intervención de Estados Unidos en los planes de Japón por expandirse en el pacífico, se decidió declararle la guerra.

Yamamoto pretendía declarar la guerra a EEUU 30 minutos antes de que se produjera el ataque, para coger a sus tropas por sorpresa. Sin embargo, problemas en la transmisión de los datos desde la embajada estadounidense en Japón hasta los centros en EEUU, propiciaron que la alarma no llegara hasta el despacho del almirante Husband E. Kimmel, que se encontraba al mando de la bahía de Pearl Harbor, hasta una vez sufridos los ataques. Operación Hawaii es el nombre que se le puso al ataque de Pearl Harbor. Se prepararon un total de 6 portaaviones, 480 aeronaves, 360 para llevar a cabo dos oleadas de ataque y un total de 48 para la defensa de los barcos japoneses. Toda la armada del imperio se movió en silencio hasta las cercanías de la bahía de Ohau sin utilizar transmisiones ni comunicaciones por radio. Por otro lado el resto de barcos de la armada japonesa intensificó las transferencias de información por radio para distraer la atención de los centros estadounidenses. El ataque se dividió en dos oleadas, la primera de ellas formada por 183 aeronaves lideradas por el comandante M. Fuchida tenía como objetivos principales los acorazados y los portaaviones que a mitad del siglo XX eran considerados el orgullo de toda armada. La isla Ford y las aeronaves que en ella se encontraban y el aeródromo Wheeler también fueron atacados en esta oleada.

La segunda oleada estaba compuesta por un total de 171 aeronaves, se encargó de rematar lo que la primera oleada no había podido destruir. Los comandantes de la armada imperial propusieron al almirante C. Nagumo al mando de la operación una tercera oleada para dañar todavía más la flota americana. Nagumo se negó debido al tiempo requerido para prepararla y la mejora de las fuerzas antiaéreas americanas que ya se habían puesto en marcha tras la sorpresa del ataque inicial. Esta tercera oleada podría haber causado mayores daños, pues los comandantes abogaban por atacar los depósitos de combustible y los astilleros. El daño infligido por el Imperio de Japón a la armada estadounidense fue principalmente estructural, no se causaron numerosas bajas de soldados y marinos, en total 2.403, pero sí se consiguió el objetivo principal de debilitar enormemente la flota americana. Se hundieron cuatro acorazados y se dañaron otros cuatro.

Por otro lado, tres cruceros, tres destructores un buque escuela y un minador fueron dañados y en algunos casos hundidos. Además de los barcos, la flota de aeronaves americana en el Pacífico también sufrió el ataque, 188 aeronaves resultaron irrecuperables y un total de 159 tuvieron que ser reparados. Las consecuencias del ataque de Japón a Pearl Harbor van más allá de los daños ocasionados en su armada y fuerza aérea. Pearl Harbor supuso la entrada en la segunda guerra mundial de una potencia como Estados Unidos. Hasta la fecha, el país se encontraba dividido sobre la conveniencia o no de la participación americana en el conflicto. Tras el ataque no hubo ninguna duda, todo el país estaba de acuerdo y al día siguiente, el 8 de Diciembre Estados Unidos declara la guerra al Imperio de Japón. Se había despertado al “gigante dormido”. La guerra dió un giro de 180º, pues a partir de ese momento, EEUU comenzó a abastecer enormemente a las tropas aliadas y el envío de refuerzos al frente tanto en el Atlántico como en el Pacífico fue clave para la derrota del Eje Berlín-Roma-Tokyo.

HISTORIA DEL OBELISCO EGIPCIO EN LA PLAZA DE SAN PEDRO

Junto con el Obelisco Esquiliano y Quirinal, el Obelisco de la Plaza de San Pedro del Vaticano, son los tres únicos de Roma que carecen de inscripciones en sus caras, por lo que se desconoce por orden de quien se mandó construirlo o erigirlo. Algunos creen que salió de las canteras de Aswan y que data del reinado de Amenemhat III, mientras que otros se decantan por el Emperador de Roma, Octavio Augusto, quien lo erigió en el Foro Juliano de Alejandría, Egipto. Sobre el año 37 o 40 d.C. es llevado a Roma por el Emperador Calígula, eligiendo para su emplazamiento el Circo de Calígula, posteriormente llamado Circus Gai et Neronis, o Circo del Vaticano, en donde fue dedicado al sol y a los Emperadores Augusto y Tiberio, tal y como reza la inscripción de su pedestal. En 1586, el Papa Sixto V decide trasladarlo y colocarlo frente a la Basílica de San Pedro, Sobre el año 37 o 40 d.C. es llevado a Roma por el Emperador Calígula, eligiendo para su emplazamiento el Circo de Calígula, posteriormente llamado Circus Gai et Neronis, o Circo del Vaticano, en donde fue dedicado al sol y a los Emperadores Augusto y Tiberio, tal y como reza la inscripción de su pedestal.

La ubicación original del obelisco está marcada con una placa cerca de la sacristía en la parte sur de la Basílica de San Pedro, donde permaneció hasta el año 1586 cuando el Papa Sixto V lo movió a su ubicación actual momento en que se añade la cruz superior. En el año 1818, se le añaden los cuatro leones de la base. Durante la Edad Media se creía que la esfera de bronce en la punta del obelisco contenía las cenizas de Julio Cesar. Cuando se cambió la ubicación del obelisco, se cambió el globo de bronce por una cruz y una estrella de bronce de la Familia Chigi. Por poco este obelisco se hace pedazos mientras era cambiado de lugar. Por órdenes del Papa, nadie podía hablar o hacer ruido y cualquiera que lo hiciera sería excomulgado, esto para procurar una concentración y coordinación entre todos los que participaron en la hazaña. Sin embargo, un marinero desobedeció y gritó que las cuerdas necesitaban agua o se quemarían y haría pedazos el obelisco. El Papa perdonó a este personaje por salvar al obelisco y en gratitud se hizo costumbre que las palmas usadas en el domingo de ramos fueran traídas del pueblo original del marinero, Bordighera.

EL PANJANDRUM

Estamos en Inglaterra, finaliza la primavera del año 1943. La Alemania Nazi se encuentra en una dura encrucijada: acaba de perder la batalla de Stalingrado y sus tropas se veían más exhaustas que nunca. El garrafal error de enemistarse con la Unión Soviética la había forzado a enfrentar fuerzas que sencillamente era incapaz de igualar. Pero su poder bélico seguía siendo terrible. A la industria alemana ahora se sumaba el poder de Polonia, Italia y, sobre todo, Francia y Bélgica, una capacidad que no debería subestimarse. Y el ejército alemán seguía siendo un adversario temible, uno que al menos la Gran Bretaña no estaba en condiciones de enfrentar.

Afortunadamente para los británicos, en este momento los Estados Unidos ya habían entrado al conflicto y masivos refuerzos de Occidente comenzaban a llegar a la isla. En vista de la catástrofe que había surgido el ejército alemán comenzaron los planes para un desembarco. Había llegado la hora de liberar a Francia. Pero para ello se necesitaban armas capaces de romper las duras defensas alemanas. Dentro de las propuestas realizadas por los británicos una en particular resalta por su extraña forma. Se trata del PANJANDRUM: una potente máquina que, se esperaba, destruiría rápidamente las defensas alemanas en las playas de Normandía.

El concepto era de una simpleza magnífica. Ruedas de madera cargadas de explosivos se pondrían sobre el océano, donde al encender los cohetes las ruedas comenzarían a marchar hacia su objetivo final: las fortificaciones enemigas. Hay que admitir lo magnífico del planteamiento. Independientes a los comandos humanos, una vez se encendieran los PANJANDRUM serían el equivalente moderno a una fila de elefantes marchando hacia las filas enemigas. Se planteaba que facilitarían muchísimo la entrada de las tropas aliadas a territorio francés. Sin embargo, las cosas terminaron saliendo muy diferente de lo esperado. El PANJANDRUM no tenía ningún tipo de control y las irregularidades en el terreno hacían que los cohetes se soltaran de la máquina, desviando su trayectoria y convirtiéndola en un potencial búmeran lleno de explosivos que podía golpear al mismo ejército aliado. Pese a que el prototipo del PANJANDRUM se mantuvo en secreto por un tiempo bastante largo, su desarrollo involucró pruebas de campo en las que cientos de testigos vieron el fracaso británico.

Esto ha hecho que muchos consideren que el artefacto jamás se pensó como un arma de campaña sino que hizo parte de la OPERACIÓN FORTALEZA, que buscaba convencer a los alemanes que el ataque se ejecutaría por el norte, en las posiciones del Paso de Calais, y no por Normandía. En cualquier caso, el PANJANDRUM sigue siendo una de las curiosidades más notorias de la Segunda Guerra Mundial.

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miércoles, 29 de noviembre de 2017

A LA HORA DE DECIDIR TENDRÍAMOS QUE SOPESAR ALGUNOS TEMAS

El plan de extinción del soporte radioeléctrico que existe sobre las bandas de frecuencias de UHF, atribuidas a la radiodifusión de televisión abierta (de interés público), persigue la utópica idea de implementar en ellas servicios diferenciales “de otro tipo”, “de exclusivo interés privado” o “cautivos (indirectos)” de aquellos que las autoridades consideran como “Licenciatarios operadores”, un extraño “escalón superior” que contradice la igualdad ante la ley, garantizada por nuestra Constitución. Dicho plan responde al imparable avance tecnológico que ha sido capaz de subyugar hasta a los propios funcionarios que tienen la delicada tarea de colocar las cosas en su debido lugar, según “mérito, razón, oportunidad o conveniencia”, y todo ello, sin desmedro de los servicios ya existentes o de aquellos que pudieran existir en el futuro, de uno u otro tipo.

Ahora bien, desde hace tiempo existe un peligroso avance sobre las bandas que habían sido destinadas –a título primario (primero en orden e importancia)- para aquellos servicios declarados de “interés público” por todas las leyes antecesoras. A pesar de ello, las frecuencias de la citada Banda de UHF (canales 14 al 69), incluso desobedeciendo al, entonces vigente, Decreto 1151/84 que suspendía la asignación y adjudicación de las mismas, fueron entregadas a servicios de radiocomunicaciones de “otro tipo”: radio taxis, ambulancias, empresariales, y más adelante para sistemas de TV codificada, TDA, telecomunicaciones, y últimamente, hasta a medios extranjeros que ya se encuentran ocupando “nuestro aire” y operando sobre nuestra soberanía espectral, sin retorno posible; pero, nunca para cumplir con la finalidad a la que había sido destinada dicha banda, y desconociendo la previa existencia de infinidad de solicitudes de radiodifusores particulares argentinos con mejores derechos, para la instalación de los verdaderos servicios que debían ocuparla, las que sistemáticamente, fueron rechazadas durante años.

Sumando a la mencionada deuda que el Estado tiene respecto al destino de los servicios básicos (abiertos, directos y gratuitos al público en general), también centramos nuestra mirada sobre lo que podría llamarse un nuevo avasallamiento en perjuicio del interés público y a favor del interés privado, dado que, con la progresiva reducción de la banda de UHF, es una obviedad absoluta inferir que una inmensa cantidad de hogares quedará al margen de ese tipo de comunicación por no poder adecuar o cambiar sus comunes aparatos receptores, debido a los avatares de una economía que no manejan. Al respecto, resulta inevitable señalar que, lamentablemente, nuestro país no se encuentra hoy en las mejores condiciones como para efectuar, en el año 2019, el tan anunciado “apagón analógico”, con el fin de obligar, mediante la quita del servicio básico, la adopción del sistema de televisión digital. Es por demás evidente que muchísimos argentinos no podrán acceder a esa tecnología, con lo cual, quedarían marginados de la formación, de la información, de la cultura y del entretenimiento, cosa, que a todas luces va en sentido contrario de lo tutelado por nuestra Constitución Nacional.

Resulta muy importante advertir que hasta ahora los avances de la tecnología no habían incidido negativamente sobre los espectadores, puesto que, por ejemplo, del blanco y negro se pasó al color sin que nadie haya sufrido la falta del servicio; pero, la actual administración espectral “en fetas” para la televisión digital (TDA estatal y TDT privada), incurre además, en una clara violación de los derechos de independencia de los medios que allí se instalen, ya que en ambos casos, sus emisiones dependerán de los gobiernos de turno (TDA), o de “Licenciatarios Operadores” (TDT), quienes serán los propietarios de las plantas transmisoras, siendo éste el punto más peligroso y, por lo tanto, más cuestionable de la citada propuesta. Por otra parte, el establecimiento de semejante multiplicación de medios de comunicación social provocará, además de la extinción del soporte radioeléctrico, nada más y nada menos que la imposibilidad de costear contenidos de real envergadura. Tanta y tan pobre será la oferta que no servirá para que a los anunciantes deseen invertir en dichos medios, y éstos, no tendrán más remedio que recurrir a los subsidios o a la probable discrecionalidad de los gobiernos de turno. Estos son algunos de los motivos por los cuales no pueden dejarse de lado los servicios abiertos, directos y gratuitos, que se destinan a la recepción del público en general, los que, oportunamente, habían sido, categóricamente, declarados como de “interés Público”.

Edgardo Molo
(Asesor Técnico Legal - Especialista en Radiodifusión)
Periodista

EL TETRAMORFO

“…mientras me encontraba en medio de los deportados, a orillas del río Quebar, se abrió el cielo y tuve visiones divinas… En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecían hombres” (Ez. 1,1-5)

Los cuatro seres que salen mencionados en ese pasaje de la Biblia son el Hombre, el León, el Toro y el Águila. Estos cuatro forman la corona que rodea el misterio de Cristo. A veces aparece cada uno por separado, pero en otras ocasiones surgen como una fusión de un ser único y extraño en la que se distinguen cabezas, alas y patas, todas provenientes de un mismo cuerpo. Ezequiel es el primero que los introduce al Libro Sagrado a finales del s. VII a.C., pero no el único. El evangelista San Juan incluye una visión de los mismos cuatro animales durante los primeros años de la Iglesia, sólo que invierte el orden (el León, el Hombre, el Toro y el Águila).

Estos cuatro seres animados no sólo representan a Cristo, sino que también son símbolo y compendio de la creación. Todos son reyes. El León, terrible rey de las fieras, el toro, rey de las víctimas, el Águila, rey de los aires y el Hombre, rey del mundo. Además de coincidir cada uno con un reinado diferente, ellos son símbolo de los cuatro evangelistas. El Hombre (ángel) de Mateo, el Águila de Juan, el Toro de Lucas y en León de Marcos. Llama la atención la figura del hombre entre las otras bestias, sin embargo, este hombre no siempre es representado como tal. La mayoría de las veces éste adquiere la forma convencional de un hombre alado, ésta es la única forma que se ha representado el cuerpo humano simbólicamente.

El ángel es visto como un mensajero, como un enviado de Dios a la tierra y representa la Buena Nueva. Pero no podemos hablar de un estereotipo de ángel. Con el tiempo éste ha evolucionado para adecuarse a las circunstancias. Comenzó siendo una figura muy semejante a un pájaro, con alas emplumadas, después pasó a ser un hombre común, muy relacionado con la religión cristiana, por lo que aparecían con armaduras, listos para el combate. Finalmente el ángel pasa a ser una figura etérea, con cara de persona, pero sin rostro.

LOS ROHINYÁ

Los rohinyás son un grupo étnico musulmán bengalí del norte del Estado de Rakáin (antiguamente Arakán), en Birmania occidental. Se cree, de acuerdo con la historia rohinyá, que en el comienzo del siglo VIII, los comerciantes del mundo árabe, del Imperio mogol y los reinos vecinos bengalíes comenzaron a establecerse en el territorio de Arakán. En el siglo XIX, los británicos consiguieron el dominio de Arakán después de la primera guerra anglo-birmana, y muchos más bengalíes de la Bengala Oriental británica vinieron a establecerse en Arakán. Tras la independencia de Birmania, en época del Movimiento Paquistaní en la década de 1940, los musulmanes ohinyás en el oeste de Birmania organizaron un movimiento separatista para fusionar la región con el Pakistán Oriental (futuro Bangladesh). Antes de la independencia de Birmania en enero de 1948, los líderes musulmanes de Arakán se dirigieron a Muhammad Ali Jinnah, el fundador de Pakistán, y le pidieron su ayuda para incorporar la región Mayu a Pakistán, considerando su afinidad religiosa y proximidad geográfica con el Pakistán Oriental. Dos meses más tarde, se fundó la Liga Musulmana del norte de Arakán en Akyab exigiendo la anexión a Pakistán. La propuesta nunca se materializó porque Jinnah dijo que no estaba en condiciones de interferir en asuntos birmanos.

Después de la negativa de Jinnah, algunos ancianos rohinyás que apoyaban movimientos yihadistas, fundaron el partido Mujahid en el norte de Arakán en 1947. El objetivo del partido Mujahid era crear un Estado musulmán autónomo en Arakán. En la década de 1950, comenzaron a usar el término "Rohinyá", que puede ser una derivación del término Rooinga para establecer una identidad distinta e identificarse como si fueran indígenas de Birmania. Fueron mucho más activos antes del golpe de Estado birmano de 1962 por el General Ne Win, un general birmano que comenzó su carrera militar luchando por los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Ne Win llevó a cabo operaciones militares contra ellos durante un período de dos décadas. La más prominente fue la Operación Rey Dragón, que tuvo lugar en 1978; como resultado, muchos musulmanes de la región regresaron a la vecina Bangladesh, de donde habían inmigrado previamente. Según Amnistía Internacional, los musulmanes rohinyás han sufrido violaciones a sus derechos humanos bajo la Junta birmana desde 1978 por su oposición a la formación de un estado budista en Birmania, y como resultado muchos han huido a la vecina Bangladés.

A partir de mayo de 2012 fueron víctimas de la violencia antimusulmana instigada por el movimiento 969 liderado por el monje budista Ashin Wirathu.  El Gobierno de Birmania ha secundado esta política antimusulmana y ha recluido a más de 140 000 personas en el gueto de Aungmingalar, situado en el centro de la ciudad de Sittwe y en la docena de campos de desplazados internos en el Estado de Rakáin. Allí viven en condiciones infrahumanas y sin que nadie pueda entrar o salir de ellos sin el permiso de las autoridades. Sobreviven gracias a las raciones que reparte el Programa Mundial de Alimentos y al trabajo de diversas ONG internacionales, que han sufrido los ataques de los budistas extremistas.


EL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

En el año 1620, el barco MAYFLOWER llegó de Inglaterra a Plymouth (Massachusetts), al noreste de lo que hoy es Estados Unidos. Iban a bordo un centenar de separatistas religiosos y personas interesadas en establecer un nuevo territorio. A su llegada, un líder indígena ayudó a los peregrinos a cosechar la tierra y a sobrevivir a las inclemencias, según la versión histórica. La mitad de los pasajeros murieron por el frío o enfermedades. En noviembre de 1621, tras la primera cosecha exitosa de maíz, el gobernador del asentamiento de Plymouth, William Bradford, organizó una fiesta de celebración durante tres días en la que invitó a algunos nativos, según los escritos del cronista Edward Winslow. Ese es considerado el nacimiento del día de Acción de Gracias, como el de una comida conjunta en señal de concordia. Según los historiadores, se desconoce cómo se organizó ese encuentro, si se llegó a pronunciar la palabra ‘gracias’ y qué se comió exactamente, más allá de las menciones a ciervos y pavos en los escritos de Winslow y Bradford. Steve Gimbel, un profesor de Filosofía en la Universidad de Gettysburg que ha estudiado el componente sociológico de Acción de Gracias, sostiene que hay una “mitología” alrededor de ese día. “Porque la historia la escriben los ganadores, olvidamos frecuentemente que los que están celebrando son los que en realidad fueron ayudados”.

Gimbel se refiere a la versión extendida de que el nacimiento del día de Acción de Gracias fue un “acto de generosidad de los colonos blancos” con los indígenas. “Lo que se olvida es que los americanos nativos sabían perfectamente cómo sobrevivir, eran los colonos los que tenían problemas de hambruna”, subraya. “Fue la generosidad de la gente que ya estaba allí lo que les mantuvo vivos. Así que cuando damos las gracias, lo que realmente estamos haciendo es agradecer a esa gente [los indígenas] que estaba allí para ayudarnos”. Desde los años setenta, líderes indígenas se concentran el día de Acción de Gracias en Plymouth para celebrar lo que denominan Día Nacional de Luto, una jornada de denuncia de los abusos de los colonizadores con los nativos en el conjunto del país y de debates sobre los retos actuales de esa comunidad. Tras Plymouth en 1621, las celebraciones por las buenas cosechas se repitieron en otros asentamientos en la Costa Este. El primer presidente estadounidense, George Washington, decretó en 1789 la primera proclamación de Acción de Gracias para agradecer el fin de la Guerra de Independencia entre las 13 colonias y Reino Unido. No fue hasta 1863 que el Gobierno estadounidense declaró oficialmente el último jueves de noviembre un día festivo por Acción de Gracias. En plena Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln instó a los estadounidenses a pedir a Dios que curara las “heridas de la nación”.

En 1939, el presidente Franklin D. Roosevelt avanzó una semana la celebración para intentar fomentar el consumo durante la Gran Depresión. Pero su cambio desató una ferviente oposición y a los dos años rectificó. “La forma en que decidimos celebrar esto es más sobre cómo nos gustaría ser que cómo realmente somos. Cuando miras la historia completa con más contexto, te das cuenta de que necesitábamos un mito fundador para olvidar nuestro pasado esclavista”, aseguró el director del documental The Pilgrims, Ric Burns, al diario The Washington Post en referencia a la proclamación del DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS que hizo Lincoln. El presidente defendía la unidad territorial de EE UU frente al separatismo de los Estados esclavistas del sur. ACCIÓN DE GRACIAS es una jornada de intensa celebración familiar, en algunos casos más importantes que la Navidad. La gente se felicita ese día con antelación. Las calles están vacías la tarde del jueves. Y el ritual de compartir una mesa alrededor de un pavo forma parte del ADN de este país. El agradecimiento en ese día sigue siendo un mantra oficial que vertebra el sentir estadounidense. Pero Acción de Gracias supone mucho más que ese componente de reflexión y agradecimiento. Es de los días de mayor tráfico aéreo del país. Los partidos de fútbol americano la noche del jueves reúnen a millones de personas frente a las televisiones. Y el viernes, que mucha gente se toma libre, es conocido como el Black Friday (Viernes Negro), el día de mayores descuentos comerciales.

ACCIÓN DE GRACIAS no puede entenderse sin su alimento esencial. Un 88% de los estadounidenses come pavo ese día, según un sondeo de la Federación Nacional de Pavo. Y el animal pesa cada vez más: en 1960, el pavo comercial promedio pesaba unos 7 kilos, mientras que ahora unos 13 kilos, un 81% más. También forma parte del imaginario de ACCIÓN DE GRACIAS que el presidente de Estados Unidos aparezca junto a un pavo en un acto en la Casa Blanca. La tradición se inició en 1947 con el presidente Harry Truman. Pero no fue hasta 1989, con George H. W. Bush, que empezó formalmente el ritual del perdón presidencial de un pavo.

HISTORIA DE LA IGLESIA EN MYANMAR

El primer anuncio del Evangelio en Birmania se remonta al siglo XVI, gracias al trabajo de los dominicos, franciscanos y jesuitas. De particular valor la labor de la PIME en áreas remotas, incluyendo las tribus, que encuentran el uso del ladrillo, la escritura y el saneamiento. El catolicismo es más fuerte que la persecución del régimen militar. La evangelización de Birmania - ahora Myanmar - se inicia alrededor del principio del siglo XVI. La presencia de los primeros misioneros se encuentra en 1511 y, por esta razón, las celebraciones por los 500 años se debieron hacer en 2011; Sin embargo, la situación política, razones de seguridad - el país experimenta una transición de la dictadura militar a un gobierno semi-civil - y la falta de una verdadera libertad religiosa no permitieron el buen desarrollo de las celebraciones.

A partir de la primera entrada en el país, la presencia de sacerdotes dominicos, franciscanos y jesuitas es cada vez más arraigada en los últimos años y les permite crear las primeras comunidades cristianas; Se concentran principalmente en el sur del país, donde, incluso hoy, no hay rastro de los nombres de dominio portugués. En 1648 la Propaganda Fide intenta establecer una verdadera misión de los capuchinos en 1704 y confiada la obra a las Misiones Extranjeras de París. Pero los dos intentos no tienen éxito, incluso por las continuas guerras que azotan a gran parte del país. El 27 de noviembre de 1806, la congregación vaticana divide en tres vicariatos a Birmania, con una referencia a la ubicación geográfica: Norte, Este y Sur. Los límites son luego derogados el 28 de junio 1870, por un decreto de Propaganda Fide, que sentó las bases de la moderna división de los territorios de la Iglesia en Birmania: las tres provincias eclesiásticas de Mandalay, Taunggyi y Yangon.

La obra evangelizadora de la PIME (Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras) se remonta a 1867, cuando los primeros sacerdotes comienzan su viaje en el este; en el tiempo contribuyen a la creación de una arquidiócesis de cinco diócesis. El método de los misioneros era salir de la ciudad, para visitar las aldeas remotas y vivir con las personas: un método que le gusta al Papa Francisco, que constantemente pide a los cristianos a "salir" a las "periferias existenciales y geográficas". Con los misioneros del PIME estas tribus han descubierto el uso del ladrillo, los aseos, la escritura, la existencia de un mundo alrededor del perímetro de su tribu. Fue una inserción consciente en la historia común del mundo; por esto el PIME se ha mantenido en su lugar, a pesar de los cinco mártires, muchos misioneros expulsados y variadas situaciones casi persecución.

En 1962, el general Ne Win estableció una dictadura militar de estampa socialista que, a través del liderazgo, llevó al país hasta el año 2010; en estos 40 años, las escuelas católicas han sido nacionalizadas y todos los misioneros que vinieron después de la independencia (1948, Japón) son expulsados. El dictador tiene la intención de crear un "budismo birmano de inspiración socialista", sobre la base del ateísmo y totalitario; entre 1964-1965 el gobierno confisca todas las escuelas y obras sanitarias de las misiones cristianas y en 1966 son expulsados los misioneros extranjeros más jóvenes que vinieron después de la independencia en 4 de enero de 1948. A la diócesis ahora pasan casi todos los obispos locales, excepto Taunggyi. En total, son expulsados, incluyendo sacerdotes y monjas, 232 católicos y 18 protestantes. La persecución del régimen, sin embargo, no detuvo el crecimiento de la Iglesia en Birmania, por fieles y presencia establecida en la zona. Ahora, la realidad consta de 16 diócesis, más de 750 sacerdotes, 2.500 religiosos, entre hermanas y hermanos, un número de fieles en torno a los aproximadamente 750.000, o el 1,3% de la población total, con una alta concentración entre las minorías étnicas y las áreas tribales.

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA HISTORIA JAMÁS CONTADA DE LA TRAGEDIA DE LOS ANDES Y UN SOBRENOMBRE "EL 17"

Una crónica de Alfredo Serra, especial para INFOBAE

En octubre de 1972 se embarcaron en un Fokker de la fuerza aérea oriental para jugar un partido de rugby en Chile. Nada heroico. Una estudiantina. Alumnos de un colegio católico, cantaban y reían cuando una violento temblor y una explosión cambió sus vidas en un segundo: el avión se estrelló contra un pico de roca y hielo, se deslizó centenares de metros como por un fatídico tobogán, y detuvo su carrera en una inhóspita planicie blanca que sería su hogar, además de los restos del avión, en los siguientes 72 días y sus noches.

Cuarenta y cinco pasajeros, veintinueve muertos, dieciséis sobrevivientes alimentados con carne humana –única chance de soportar el espanto con otro espanto–, abandonada su búsqueda a las dos semanas, muerta su única radio y librados a su ingenio como condenados de antemano. Y aterrados, porque hasta aquella carne de los muertos que por razones religiosas o meramente humanas creyeron sagrada e intocable, terminó como alimento providencial y salvador. Los trabajos y los días, el brutal frío nocturno, el silencio infinito, el dolor de haber perdido gente de su sangre que los acompañó en el viaje, las perpetuas oraciones a Dios y todos los santos, el sol impío, las tormentas, y cada atroz vuelta de tuerca, fueron minando sus fuertes cuerpos de rugbiers hasta convertirlos en fantasmas flacos y despellejados.

Vivos todavía, pero muertos a corto plazo. Sin embargo, unidos por dos razones –la fe religiosa reforzada en su católico colegio, y el sentido de pertenencia a su país, Uruguay, y a su alta clase social–, eligieron, sin conflictos de poder, un líder natural: Fernando Parrado. Y en él empieza y termina la historia que sigue. No mucho antes de la navidad jugaron la última carta. Parrado y dos compañeros, no menos exangües que el resto, treparon por la montaña hacia Chile con la esperanza de encontrar a otro ser humano que percibiera sus tristes figuras y sus señas finales. Alcanzaron un valle, y allí vieron a un cansino arriero chileno que recorría el lugar: una baraja a favor del Destino.

Parrado envolvió un mensaje de pocas palabras en una piedra, y la arrojó al otro lado de un escuálido río. El arriero miró el papel pero no pudo leerlo: era analfabeto. Sin embargo, su astucia de hijo de la Tierra le dictó que algo grave ocurría. Atinó a llevarlo hasta un retén de carabineros, y pocas horas más tarde un helicóptero del ejército llegó hasta el Monte Calvario en que yacía el avión como un pájaro muerto, y los sobrevivientes. El veintidós de diciembre fueron rescatados los dieciséis y llevados hasta el modesto pueblo de San Fernando. Oyeron misa, celebraron la Navidad, y durante semanas, meses y años fueron grandes protagonistas de la prensa y del asombro del mundo.

Un poco antes de ese gran momento, cuenta entré en la habitación de Fernando Parrado, en el HOTEL SHERATON local. Me presenté y me reconoció: era lector de la revista GENTE, y mi nombre y mis notas eran parte de su vida, me dijo. Arriesgué la pregunta inevitable, y me confesó la única verdad posible: sí, comieron carne humana. En su caso, aun peor: su madre y su hermana murieron en el desastre. Me enfrenté, entonces, al peor momento de un periodista: disponer de una primicia macabra, y oír su ruego: "No lo publiques, por favor. Nosotros no vamos a ocultarlo, pero queremos decirlo en nuestro colegio, ante nuestros maestros y la prensa mundial, explicando que fue la más terrible e inevitable de las decisiones, tomada después de dramáticas charlas, porque no todos nuestros compañeros comprendían que en Los Andes, a más de veinte grados bajo cero, era imposible sobrevivir sin proteínas".

No dudé: entre la primicia y la actitud moral, callé. Porque un periodista no es un verdugo. Y si lo es, pasa al bando de los canallas. Estuve en Montevideo, en aquella escuela (Stella Maris), tomé nota de la declaración como si la oyera por primera vez, y esa noche, después de enviar mi nota por télex -sistema que hoy haría reír a los jóvenes que ya nacen cibernéticos-, dormí en mi hotel el sueño de los justos. La acción tres meses más tarde, en la redacción de GENTE. Samuel Gelbung, a la sazón mi jefe, empezó a tironearse mechones de pelo: su invariable tic cuando pensaba alguna nota extraordinaria que hiciera llorar al país, como decía antes de encargarla.

Directo, me dijo: "Pingüirama –así me llamaba–, hay una sola nota de los uruguayos que falta, y que a nadie se le ocurrió. Hay que llegar al avión, meterse, y contar desde allí lo que pudieron sentir los dieciséis a lo largo de setenta y dos días. Andá a Mendoza, averiguá cómo llegar, y hacéla". Fui al punto más cercano: Malargüe. Bajé (bajamos con mi compañero, el fotógrafo Eduardo Frías), averigüé, contraté a dos arrieros chilenos, compré ropa y víveres sin medida, y una mañana, con veintidós grados bajo cero, los arrieros, nosotros, y dos caballos de refuerzo, partimos desde un rancho nada lejos de las estribaciones de la montaña.

Tres días y tres noches a caballo. Para mí, debut: la primera y única monta de mi vida eran los petisos que, de niño, por centavos, me paseaban por dos vueltas a la manzana… De día, cabalgata a paso medio. De noche, dormir sobre el hielo tapados con gruesos y negros ponchos chilenos. Y de pronto, una mañana, detrás de un mar de penitentes de hielo de aguzadas puntas, ¡el avión! Los caballos claudicaron, y debimos avanzar trescientos metros a pie. Caí agotado, me deshidraté, pero rompí algunas puntas de hielo con mi guante de cuero, las chupé como si fueran un delicioso helado, me recuperé, y alcancé la meta.

Nada quedaba de la tragedia y de la épica de los uruguayos. Nada, salvo el esqueleto del avión, como un pájaro o un insecto gigante y desarbolado, la montaña por la que trepó Fernando Parrado en la última excursión, un infinito manto de nieve, y un silencio más profundo que el del espacio exterior, sus soles, sus estrellas, sus supernovas. Entramos a las entrañas del cadáver, pasamos allí el resto del día y la interminable noche, y al mediodía siguiente nos envolvió una vorágine de viento y nieve que laceraba nuestras caras y hacía desaparecer todo punto de referencia, como si estuviéramos en un planeta desconocido. Los chilenos no vacilaron. "Es la última tormenta de la temporada. Si no nos vamos ahora, la cosa se va a poner muy difícil. Monten y arranquemos. No hay tiempo que perder".

Caminé hacia mi dócil caballo, que marchaba de memoria. Puse mi pie izquierdo en el estribo, y antes de saltarle al lomo, descubrí, en el vasto campo blanco casi borroso por la ventisca, una tenue línea verde. Volví sobre mis pasos, cavé unos centímetros, y rescaté un porta documentos de plástico. Sin tiempo para averiguar de qué se trataba, qué hacía allí en ese desierto blanco, lo metí en mi bolso, y empezamos a cabalgar. Llegamos al rancho de la partida un día después, sin descanso. Ya de noche, en el hotel de turismo de Malargüe y luego de una ducha casi hirviente, en la cama, lo abrí. Eran los documentos de Fernando Parrado: su cédula de identidad y su carnet del Automóvil Club Uruguayo. Ómnibus hasta Mendoza, avión hasta Buenos Aires. Ya en la redacción, llamé a Fernando por teléfono.

-Hola, Alfredo.
-Fernando, vengo del avión.
-¿Cómo?
-Sí, llegamos al avión con un fotógrafo y dos arrieros.
-¿Están locos?
-Casi… Pero tengo algo para vos.
-¿Qué?
-¡Encontré tus documentos!
-El frío te hizo mal… Estás delirando.
-No. Los tengo en la mano -y los describí-.
-¿Están los dólares?
-No. ¿Qué dólares?
-Meté la mano en uno de los bolsillos. Tiene que haber ciento cincuenta dólares.
-(Después de rebuscar) Sí, aquí están. Vení a buscarlos cuando quieras.

Viajó dos días después, y la entrega fue una ceremonia en la redacción de GENTE. Fotos, comentarios, abrazos. Había un billete de cien y cinco de diez. El último de diez, sin consultarnos, lo partimos por la mitad, como un amuleto. En adelante, Fernando viajó por todo el mundo, invitado a dar conferencias sobre supervivencia ante notorios empresarios, y yo a París, Roma, El Cairo, Líbano, La Habana, el Tren Transiberiano (Moscú a Vladivostok), Liberia, Alto Volta -hoy Burkina Faso-, Kenia, etcétera. Pero aquellas dos mitades, hasta hoy, siguen –dormidas pero vivas y protectoras– entre nuestros pasaportes. En mi caso, en el instante del despegue, la acaricio entre el índice y el pulgar. Nunca le pregunté, pero creo que Fernando cumple el mismo rito.

(Post scriptum: desde entonces, como un homenaje a mi silencio que acaso no merezco, Carlitos Páez Vilaró, hijo del gran artista que ya dejó este mundo, me bautizó "El 17": la mejor medalla que me hayan conferido en más de medio siglo de periodismo).

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ARADIA LA HERMANA DE LUCIFER

En 1899, el folklorista CHARLES LELAND publicó un libro prohibido que posteriormente sería admitido como parte del canon WICCA, titulado: ARADIA O EL EVANGELIO DE LAS BRUJAS; el cual relata la historia de ARADIA, REINA DE LAS BRUJAS Y HERMANA DE LUCIFERLELAND sostuvo que aquel extraño libro era, en realidad, parte de una obra más amplia y tenebrosa perteneciente a un grupo de brujas de La Toscana, quienes veneraban a DIANA, ARADIA Y LUCIFER. De hecho, el autor aseguró que el texto le fue entregado en persona por una misteriosa mujer toscana, llamada MAGDALENA, quien además le reveló ciertos aspectos de aquel antiguo culto.

De acuerdo a esta leyenda, ARADIA, la diosa de la luna, y LUCIFER, el dios de la luz, son hermanos. Ambos nacieron del vientre de DIANA, y fueron criados con idéntica dedicación, aunque rápidamente evidenciaron ciertas diferencias de temperamento. Al parecer, LUCIFER era un muchacho muy orgulloso del esplendor de su espíritu. Según esta tradición, no fue expulsado del cielo durante las Guerras Celestiales con los ángeles, sino que descendió por voluntad propia a la Tierra debido a que su orgullo le impedía servir al Creador. Por otro lado, DIANA instruyó a su hija, ARADIA, mucho más diplomática que su hermano, a que ella también descendiera a la Tierra para enseñarle a los hombres y las mujeres el arte de la magia. Es por eso que se considera que ARADIA fue la primera bruja de la historia.

LELAND describe a ARADIA como un ser primordial, mezcla de ángel y demonio, sin inclinaciones concretas hacia el bien o hacia el mal, o mejor dicho, con una agenda propia, que muchas veces puede contrastar poderosamente con la ética y la moral de los hombres. No obstante, la mayoría coincide en inscribir su doctrina dentro de la magia blancaMientras ARADIA permaneció en la Tierra, su sabiduría se esparció principalmente sobre las mujeres, quienes aprendieron de ella el arte de la magia en todas sus formas, especialmente aplicada a la medicina natural. No obstante, su estancia en nuestro mundo no fue prolongada. Pronto retornó a las esferas inconcebibles en donde habita DIANA, y desde allí, cuenta la leyenda, observa a sus aprendices y guía los pasos de aquellas mujeres que se inician en el camino de la WICCA.

En ARADIA O EL EVANGELIO DE LAS BRUJAS, LELAND supone que las brujas de la Toscana son las únicas que han conseguido preservar intacta la antigua sabiduría de ARADIA, sin desviarse hacia un culto más oscuro y siniestro, como el de LUCIFER, más asociado a la magia negraAhora bien, ya fuera de las conjeturas de LELAND, hoy sabemos que ARADIA es una deformación de HERODIAS, no de aquella mujer del Antiguo Testamento, sino de la propia LILITH, la madre de los vampiros; una asociación que ya había sido establecida por JULES MICHELET en su obra: SATANISMO Y BRUJERÍADentro de esta tradición, ARADIA (LILITH) habría sido engendrada por ARDAT. A su vez, daría a luz a ALOUQUA, otra tenebrosa deidad relacionada a los vampiros, y a los LILIM, aquellas criaturas nocturnas que tanto pavor infundían a los pueblos antiguos. De hecho, el culto de ARADIA se mantuvo firme, por lo menos, hasta el siglo VI d.C., donde fue enérgicamente condenado por el CONCILIO DE ANCYRA.

Por alguna razón que ningún especialista ha logrado esclarecer del todo, LUCIFER obtuvo una enorme popularidad, quizá luego de ser instaurado como uno de los enemigos principales de la cristiandad. En cambio, su “supuesta” hermana ARADIA, fue prácticamente olvidada salvo por un puñado de brujas de la Toscana, quienes mantuvieron vivo su culto hasta nuestros días.

COLÓN ESTA DE PIE CONTEMPLANDO EL NUEVO MUNDO

Su estatua fue víctima de un disparate de Hugo Chávez y de una errónea decisión de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tras años de abandono, se completó el montaje del monumento a Cristóbal Colón en la Costanera Norte. A las cinco de la tarde del martes 7 de octubre de 2017 –fecha completa, fecha histórica–, una grúa capaz de levantar 300 toneladas elevó hacia el cielo, y frente a las aguas del Plata, los seis metros de la estatua del GRAN ALMIRANTE, de 40 toneladas, y los repuso sobre su pedestal de veinte metros.

No fue una operación fácil. Soplaba un fuerte viento llegado desde el río, y la mole oscilaba… aunque menos de lo que sin duda se agitaron sus carabelas –Santa María, Pinta y Niña– en "La mar océana", como se llamaba a esa inmensidad, los dos meses y nueve días de incertidumbre –3 de agosto al 12 de octubre de 1492– que pasaron hasta que el marinero sevillano Rodrigo de Triana (Rodrigo Pérez de Acevedo: su nombre real) gritó ¡Tierra!

Terminó así una larga historia –casi cuatro años y medio– de errores, prepotencia, agravios y tristeza. El primer y grosero error lo cometió el dictador venezolano Hugo Chávez en marzo de 2011 durante su visita a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Mirando hacia el río por una ventana de la Casa Rosada, y al descubrir la estatua de COLÓN, le dijo:

¿Qué hace ahí ese genocida? ¡Ahí tiene que estar un indio!

Claramente, su odio era más fuerte que sus conocimientos históricos: COLÓN jamás, en ninguno de sus viajes al Nuevo Mundo, mató a un nativo, y mucho menos fue responsable de las masacres que perpetraron HERNÁN CORTÉS y los demás conquistadores enviados por la Corona ibérica. Sin embargo, sin averiguar la verdad e inmediatamente, tomando ese exabrupto como una verdad histórica y una orden, la ex presidenta ordenó el desalojo del Gran Almirante y su reemplazo por una estatua de Juana Azurduy de Padilla, patriota y heroína del Alto Perú que se batió con bravura en las guerras de la Independencia.

Sin duda merecía un lugar. Pero no necesariamente ese. Porque la sustitución inmediata y "manu militari" sólo logró agraviar y entristecer a la inmensa comunidad italiana del país, que donó la estatua por impulso del próspero inmigrante Antonio Devoto, que depositó la primera y muy fuerte suma y abrió la puerta a una colecta millonaria: la que permitió que el famoso escultor florentino Arnaldo Zocchi construyera, con puro mármol de Carrara, ese monumento que no sólo honra a COLÓN; los grupos alegóricos al pie representan, siguiendo la obra "Medea", de Sófocles, la Ciencia, el Genio, el Océano, la Civilización, la Fe y el Porvenir.

Desguazarlo pieza a pieza, protegerlo durante años, llevarlo hasta el espigón Puerto Argentino de la Costanera, seguir cuidándolo allí, reconstruirlo y montarlo definitivamente… costó una fortuna. Por supuesto, a cargo del bolsillo de los contribuyentes. En cuanto a la estatua de Juana Azurduy, la nueva inquilina del PARQUE COLÓN, también fue víctima del desatino que la instaló allí… Debió ser desalojada por imperio de las obras del futuro PASEO DEL BAJO, llevada frente al ex Palacio de Correos –hoy CCK–, y la falta de patinado sobre el bronce deterioró la superficie, que deberá ser reparada antes de que el mal sea mayor.

Desde el martes 7 de octubre de 2017, COLÓN mira hacia el vasto Río de la Plata, al que Juan Díaz de Solís llamó "Mar Dulce" en 1515 –simulacro del océano–, y lo mantiene despierto la constante danza de aviones en el AEROPARQUE JORGE NEWBERY. Tal vez sea más feliz allí… y olvide el disparate que lo arrancó del parque en que reinaba desde el 15 de junio de 1921 como homenaje de los inmigrantes italianos al Centenario de la Revolución de Mayo: fecha en que fue enclavada la piedra fundamental.

Moraleja: Dejad que las estatuas descansen en paz…

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